Por la gracia de Dios yo tuve en privilegio de nacer en hogar cristiano. Yo creía ser salva por una oración que repetí en una clase de escuela dominical al tener 5 años. En mi niñez y preadolescencia tenia problemas constantes con mi familia por mi rebeldía. Una noche, conversando con mi hermana, al tener ya 11 años, me di cuenta de mi necesidad de Cristo y de que realmente yo estaba vacía, así que fui a hablar con mi padre de lo que sentía en mi corazón y finalmente lo entendí, entendí lo que significaba el sacrificio de Jesús en la cruz por mi y quería aceptarlo, ese día le pedí a Jesucristo que perdonara todos mis pecados y limpiara mi corazón con su sangre. Desde ese día mi vida se sentía diferente y cosas empezaban a cambiar.
Al llegar la adolescencia, empecé a ver la iglesia y la palabra de Dios como una rutina mas, convirtiéndome en una joven hipócrita y hasta llegar a actuar como una mas del mundo. No fue hasta un campamento de Palabra de Vida al que asistí casi obligada por mi líder de jóvenes, que en una fogata decido conocer a Cristo como Señor, el ya era mi Salvador pero no era el Señor de mi vida, ahí decido entregarle a El mi vida para que tome el control. Después de este campamento, mi vida cambio totalmente. Teniendo a Dios como guía, empiezo a servir en mi iglesia local teniendo la oportunidad de trabajar con jóvenes, niños y diferentes actividades de la misma. Ahora Dios me da también el privilegio de trabajar en Palabra de Vida Costa Rica como colaboradora, dándole gracias a El día a día, por su amor e infinita misericordia en mi vida.